Locatarios del centro de Monterrey exigen atención a personas con padecimientos mentales ante agresiones

Locatarios de la zona Centro de Monterrey solicitaron a las autoridades a que tomen medidas contra las personas que alteran el orden público, las cuales han golpeado a personas de la tercera edad, mujeres embarazadas y menores.

El equipo de La Jornada realizó un recorrido sobre la calle Cuauhtémoc en su cruce con José María Arteaga en donde los diversos locatarios de la zona señalaron que hay personas que padecen de sus facultades mentales que realizan actos agresivos y que no solo atentan contra su vida, sino con contra la de los clientes, el personal y los transeúntes de la zona.

Entre las personas que padecen de sus facultades mentales, los comerciantes localizan a una que llaman “Lucy”, quien además vive en situación de calle y que su madre también padece de problemas psiquiátricos.

“Aquí ha pasado de que ha golpeado (Lucy) a señoras de la tercera edad, señores (…). A una muchachita de 17 años le tumbó los dientes, la niña cayó en el pavimento y se pegó en sus dientes, era demasiada la sangre que tenía”, destacó Claudia Ramírez, una de las locatarias de la zona afectada.

Los locatarios compartieron que Lucy necesita tratamiento psiquiátrico y cuando no tiene acceso a su medicamento, señalan que entra en estado psicótico, ocasionando que cometa actos agresivos.

“Hemos hablado a las autoridades, pero dicen que ellos no pueden hacer nada porque no la pueden retener, es como secuestro, no la pueden retener mientras no haya un familiar (que dé autorización), ellos no pueden llevarla a un psiquiátrico porque es como privarla de su libertad”, señaló la locataria.

En ese mismo recorrido, se pudo constatar que no solo se han registrado la presencia de personas que padecen de sus facultades mentales en los locales, sino en la deriva de esa misma calle, así como en sus cruces.

Dentro del material audiovisual compartido, se puede apreciar como varias personas que padecen de sus facultades mentales empujan a otras a la calles, provocando que su integridad esté en riesgo.

Así mismo, se aprecia cómo muchas de ellas también entran a los establecimientos para hacer destrozos dentro de ellos, así como golpear a los clientes o a los mismos comerciantes.

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